La Polinesia es una región del
Pacífico Sur, que se compone de más de mil islas. Este área abarca una extensión superior a treinta millones de kilómetros cuadrados y es que, este océano es el mayor del planeta Tierra. Sus extremos alcanzan desde
Oceanía hasta la zona
Oeste de Sudamérica, alzándose hacia el Norte hasta la altura de
México.
En esta vasta densidad de agua se emplazan algunos de los territorios insulares más famosos del mundo, como por ejemplo
Hawai, perteneciente a Estados Unidos; el
archipiélago de Tokelau, el cual es regido por Nueva Zelanda; la
Isla de Pascua, correspondiente a Chile;
Samoa o las
Islas Wallis y Futuna, de dominio francés.
Este conjunto de tierras parece tener muchos puntos en común entre las diferentes regiones a pesar de su enorme distanciamiento. Las
hallazgos arqueológicos recientes indican que tienen una cultura y un desarrollo paralelos entre sí. Su origen se data entre el año 1.500 a. C. y 1.000 a. C, concretamente, surgida en la parte Este.
Con paso del tiempo estas islas, gracias a su alejamiento de centros continentales, han pasado a ser destinos de ocio de gran valor. Sus acogedoras
playas, combinadas con un clima propicio han impulsado su principal fuente de beneficios, el
turismo. Sus múltiples posibilidades, opuestas a las que podemos encontrar en urbes de gran actividad industrial, son una de sus las ventajas más destacadas.
Una atracción muy demandada es el buceo. La
Gran Barrera de Coral, situada cerca de las costas de Australia, es el mayor arrecife del mundo. En ella habitan más de seis mil especies distintas de animales y más de cuatrocientos tipos de corales. Además, en sus proximidades se da un importante movimiento de aves debido a los gigantescos bancos de peces. Sus exóticas
tortugas también unas de las visiones más espectaculares de la zona.
En torno a dichas islas hay un halo de misterio ya que poco se conoce sobre ellas, el paso del tiempo, así como las continuas colonizaciones han ido haciendo cada vez más difícil el descubrimiento de su procedencia. Uno de los más célebres enigmas que encierra el planeta son los
moáis de la
Isla de Pascua.
Estas sorprendentes esculturas tienen un origen incierto ya que los sucesivos conquistadores que por allí pasaron arrasaron estos mágicos
monumentos. Muchos de ellos fueron arrojados al mar o simplemente troceados y separados en partes. Lo mismo sucede en distintos puntos de la Polinesia, como por ejemplo, en la
Isla de Rapa. Las extrañas construcciones que se ven en lo alto de los montes siguen teniendo una función desconocida, desde fortificaciones hasta puntos astronómicos para el estudio de las dimensiones de la Tierra.
Se cree que de esta última isla provienen los primeros habitantes de la
Isla de Pascua, quienes pudieron crear las fascinantes estructuras que allí se encuentran. Sin embargo, su deterioro hace imposible esta afirmación. Su procedencia ha sido asignada, a lo largo de la historia, a la mítica
Isla de Hiva, similar a la creencia de la Atlántida o de la de Hawaiki. No obstante, los últimos resultados parecen indicar que sí que existió y pueden hacer referencia a las
Islas Marquesas, también situadas en la Polinesia. De hecho, varias los territorio de este último archipiélago llevan por nombre
Hiva.
uno de ellos, es el que actualmente conocemos como isla Magdalena, en el grupo sur.
¿Y tú, has visitado la Polinesia? ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?
Fuente: www.sxc.hu