Las
historietas de cómic nos han marcado la infancia a muchos de nosotros. Sin embargo, la tendencia actual es la sustitución del papel por el
multimedia y, como consecuencia, el tiempo que antes pasábamos leyendo
tebeos y cómics ha sido sustituido por los
videojuegos y el entretenimiento en
Internet. Pero, ¿qué se pierden los jóvenes hoy en día?
En los noventa el sector entró en una profunda
crisis, motivada también por la subida del precio del papel y por la proliferación de otras formas de
entretenimiento juvenil.

Actualmente, la mayoría de los cómics que se venden y leen en el mundo se pueden encontrar casi de forma exclusiva en las
tiendas especializadas y, en muchos casos, es visto por los jóvenes como un pasatiempo extraño,
anticuado y que les provoca un sopor y un aburrimiento fuera de lo normal.
Mafalda, Tintín, Mortadela y Filemón o Zipi y Zape han sido relegados a un puesto marcado por la nostalgia de los más mayores o por el gusto por lo retro de los más jóvenes. Y es esta última razón la que ha hecho que en los últimos años haya un
pequeño repunte en las cifras de ventas, pero ¿se puede vivir del cómic? La respuesta es clara para los expertos: negativo.
Ciudades como
Barcelona, España, crean
ferias y convenciones dedicadas a este noble arte, pero parece no ser suficiente para repuntar del todo este negocio. En
España los creadores no tienen mucho futuro y, en caso de conseguir el éxito fuera de sus fronteras, son reconocidos por el hecho de que otras naciones los consideren personajes importantes en esta escena. Pero, básicamente,
aquí nadie apuesta un duro por un proyecto así.
Pero es curioso el dato de que en
Francia, país tan cercano a España, la venta de ejemplares de creadores españoles es casi
10 veces mayor que en su patria. La cuestión es que tan solo una pequeña editorial española se ha lanzado de cabeza a por este tipo de mercado, llegando a cifras como los
12.000 ejemplares de un mismo título. Ahora los dibujantes y creadores no hacen más que reprochar a las editoriales españolas con mayor poder económico su
pasotismo en el tema.
¿Vosotros
seguís comprando cómics? ¿Creéis que la industria debería
modernizarse, adaptarse a los tiempos y apostar por recuperar a los más jóvenes como su público potencial?